Paseo en Globo, ¿qué debo esperar?

La aventura comenzó a las 4:00 de la mañana. Nos quedamos de ver en el punto de partida para poder salir hacia el sitio de despegue y queríamos  hacer escala para tomar café, porque si no, no funcionamos. Algo que aprendí en esta viaje es que los vuelos en globo dependen totalmente de las condiciones de viento, ya que estos no deben pasar los 10 Km/h para que sea una experiencia segura y sin contratiempos, por lo que debíamos estar a las 6:00 de la mañana para el despegue, pues entre más temprano, mejores posibilidades de tener buen tiempo.

Llegamos a Valle de Guadalupe a buena hora y pudimos observar como el piloto y su equipo realizaban los preparativos para tener todo listo. Bajaron la canasta de su remolque, se aseguraron de poner lonas en el sitio de despegue y estuvieron revisando las conexiones del gas helio que permite elevarlo por las inmediaciones del Valle. Mientras tanto, las personas que venían a realizar el paseo se tomaron fotografías, les tomaron fotos a ellos y aprovecharon para bromear un poco y bajar la tensión a través de algunas risas.

Una vez que estuvimos listos, empezamos a subirnos en grupos, por lo que el Piloto estuvo al pendiente de revisar cuántas personas se subirían por viaje, el peso, etc., esto para asegurarse de distribuir el peso en la canasta y que todos disfruten de un buen viaje. Cuando fue mi turno, los muchachos del staff me ayudaron a subirme a la canasta indicándome donde colocar mis pies estratégicamente en unas perforaciones que funcionan como escalones y estuvieron al tanto de que lo hiciera con cuidado para no lastimarme.

Cuando el Globo empezó a elevarse, ¡ni cuenta me di! Es tan suave el despegue que lo noté cuando empecé a ver que se alejaban las personas de abajo. ¿Qué les digo? ¡Estuvo genial! Tuvimos un vuelo sin contratiempos y fue más de lo que esperaba. Se siente muy suave el desplazamiento y esto permite que puedas tomar fotografías o vídeo desde las alturas sin temor a que el material salga borroso. Y aunque el globo no puede dirigirse, pues este se mueve de acuerdo al rumbo del viento, es importante recordar que los Pilotos cuentan con las certificaciones necesarias y la experiencia que les permite controlarlo y variar su altitud hasta encontrar una corriente que los lleve en la dirección que buscan, por lo que no acepten imitaciones. 

Después de unos 25 minutos, tuvimos un aterrizaje suave y sin contratiempos, aunque es normal si este llega a tener algunos sobresaltos, pues al momento de bajar, las corrientes de aire pueden empujar la canasta con más fuerza y ayudarle a reducir la velocidad. Aquí depende totalmente del piloto y siempre buscan la forma de hacerlo sin poner en riesgo a nadie, por eso es muy importante que siempre elijan a profesionales con los permisos y certificados en regla.

No sé si por la adrenalina, el nervio o simplemente por qué ya había pasado todo lo anterior, nos dimos cuenta que ya moríamos de hambre, así que nos fuimos directamente a Hacienda Guadalupe, un lugar que mezcla una excelente vinícola, hotel y restaurante. Cuando llegamos ya tenían nuestra mesa lista. El personal del lugar se portó muy amable con nosotros y nos dio las opciones de desayuno que venían en nuestro paquete VIP (huevos revueltos con guarnición de frijol y papa campestre, con opción a que sean con chorizo, a la mexicana o con nopales, por aquello de la dieta; o chilaquiles en salsa verde o roja con crema, queso y frijoles refritos). Dicen que ante la duda, siempre los chilaquiles son la opción, así que los pedí y estaban deliciosos. El jugo de naranja sabía riquísimo, recién hecho y el café que sirven ahí es de mis favoritos en Valle de Guadalupe.

Estuvimos charlando un buen rato, disfrutando del desayuno, tomándonos fotografías y contemplando la excelente vista que se apreciaba desde nuestra mesa, ya que estábamos en la terraza y el aire fresco que soplaba nos vino bien para el calor que hacía. 

La siguiente parada fue en Viñedos de la Reina. Llegamos a una mesa que nos tenían lista en la terraza y degustamos tres vinos mientras nos daban la explicación del origen de cada uno de ellos. Resolvieron todas nuestras preguntas y tuvimos oportunidad de recorrer las instalaciones. 

Visitamos el área donde se realiza el despalillado y estrujado, la fermentación, el prensado, etc, visitamos el área de Club de Vinos que tienen, el foro de eventos y el Wine bar, un espacio donde se puede disfrutar de vinos, cervezas artesanales y destilados para pasar una tarde agradable y relajada. Antes de irnos, aprovechamos para tomarnos fotografías y visitar la barra en donde pudimos adquirir algunas botellas para llevarlas a casa.  

Sin duda esta experiencia fue de las mejores, pues no sólo pudimos viajar en Globo,  tuvimos la oportunidad de conocer un poco más sobre el vino de la región y qué mejor que un lugar como Viñedos de la Reina donde se portaron muy amables y estuvieron al pendiente de lo que necesitamos.

Anímate a vivirla, seguramente la disfrutarás con tu grupo de amistades, en familia o con tu pareja. ¡Me avisas qué tal te fue!


Valle de Guadalupe

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