La experiencia a bordo de un kayak.

La primera vez que visité La Bufadora, fue a bordo de un kayak. ¡Qué locura! ¿no? 

Llegamos a Rancho La Bufadora poco antes de las 11:00 de la mañana. Conocimos a los instructores y se portaron muy amables cuando nos recibieron. Nos mostraron los chalecos salvavidas que deberíamos portar y los trajes de neopreno para vestir en caso de que no quisiéramos mojar nuestra ropa, aunque la verdad preferí quedarme en shorts y camiseta, porque no estaba haciendo tanto frío. Estuvimos esperando unos minutos a que se cambiaran los demás participantes y mientras tanto estuvimos midiéndonos los chalecos y ajustándolos para que nos quedaran lo más cómodos posibles.

Una vez listos, tomamos un pequeño curso donde nos explicaron cuál era el derecho y el revés del remo, cómo debíamos movernos, la posición correcta para que el remo entre al agua y cómo dar vuelta y revés dentro del mar. Fueron muy pacientes con nosotros, respondieron nuestras dudas y nos animaron a disfrutar la experiencia.

Cuando empezamos a bajar hacia el lugar donde estaban los Kayak esperándonos, empezó el nervio. Esa cosquillita de enfrentarte a algo desconocido, pero que no te frena, al contrario, te empuja con más ganas a querer hacerlo. Tomamos nuestros lugares junto a los Kayaks y poco a poco nos fueron acomodando para que nadie se quedara solo, ya que hay Kayaks sencillos y dobles. Nos explicaron que es recomendable que la persona más experimentada se siente en la plaza trasera y el otro en la plaza frontal, además de tratar de sincronizar nuestros remos para desplazarnos más rápido.

Llegó el momento de la verdad. Nos sentamos como nos indicaron y los instructores nos ayudaron a entrar al agua. Poco a poco fuimos avanzando y empezamos a dejarnos llevar por las olas, pero dándole dirección al Kayak tal y como nos habían explicado. ¡Y funcionó! Qué increíble ver cómo le das dirección al Kayak con un remo. Aunque al principio el nervio no se iba, poco a poco supe dejarme llevar y disfrutar de la experiencia. 

Después de varias pausas para escuchar un poco de historia de la zona y la vegetación, llegamos hasta La Bufadora. Estuvimos ahí un buen tiempo para que nadie se perdiera la oportunidad de ver este impresionante espectáculo natural. De verdad que no pude haber elegido una forma más increíble de ver esto por primera vez. Quienes han ido antes, me dicen que es muy lindo verle desde el mirador, pero ahora que puedo contar que tuve frente a mí el segundo geiser marino más grande del mundo, digamos que me ven con un poco de envidia porque, dicho sea de paso, las fotografías del recorrido salieron increíbles.

De regreso el trayecto se hizo más corto, pero lo hicimos igual de contentos. Durante todo el recorrido, los instructores estuvieron al pendiente de que nadie se rezagara y cuidaron que no nos fuéramos mar adentro. Nos fueron guiando hacia sitios seguros por donde avanzar y nos explicaban por qué era mejor rodear en algunos puntos, ya que había rocas que, aunque no se veían a simple vista, podían voltear el Kayak.

Definitivamente es una experiencia que vale mucho la pena. Por su puesto que hay nervio, considerando que no sé nadar, pero la verdad es que no me quería perder esta experiencia por eso y me sentí tranquila en todo momento, pues desde el primer minuto se sintió una actividad muy segura.

Yo te diría que no te quedes con las ganas y si ya te está rondando la idea de vivir esta experiencia, no te quedes con las ganas. Te aseguro que te la vas a pasar excelente.

¡Nos leemos en la próxima!


Tip Aventurar: entren sin tennis o sandalias, ya que inevitablemente se mojarán, así que si no quieren perderlos o que se les maltraten, mejor ahórrense el coraje.


Kayak En La Bufadora

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